El dolor de espalda aumenta hasta en un 25% el riesgo de problemas de sueño
El dolor de espalda aumenta hasta en un 25% el riesgo de problemas de sueño
El dolor de espalda aumenta hasta en un 25% el riesgo de problemas de sueño
Con la llegada del otoño, bajan las temperaturas y las rutinas tienden a volverse más sedentarias, lo que puede tener un impacto en la salud física de las personas. En este contexto, especialistas advierten sobre el vínculo entre el dolor de espalda y la calidad del sueño, dos factores que pueden retroalimentarse y afectar el bienestar diario.
Diversos estudios recientes han profundizado en la relación entre el descanso y el dolor físico. Una investigación publicada en 2025 en la revista científica Innovation in Aging evidenció que quienes presentan dolor de espalda tienen entre un 12% y un 25% más probabilidades de desarrollar problemas de sueño en el tiempo. Este hallazgo refuerza que la relación entre ambos factores es progresiva, ya que el dolor puede deteriorar la calidad del descanso de forma sostenida.
“El descanso cumple un rol clave en la recuperación del cuerpo. Cuando no dormimos bien o no contamos con un soporte adecuado, los músculos no logran relajarse completamente y eso puede traducirse en dolor, especialmente en la zona lumbar”, explica Regina Basulto, especialista en productos del sueño de Emma Colchones.
Durante el otoño, este problema puede intensificarse. Las bajas temperaturas favorecen la rigidez muscular y hacen que las personas pasen más tiempo en casa, muchas veces en posiciones sedentarias o con menor actividad física. Además, el cuerpo tiende a buscar mayor confort, lo que vuelve aún más relevante la calidad del entorno de descanso.
“Existe una relación bidireccional entre el sueño y el dolor. No solo dormir mal puede generar molestias físicas, sino que el dolor también interfiere directamente en la calidad del descanso. Cuando esto se mantiene en el tiempo, se produce un círculo difícil de romper que impacta el bienestar general”, agrega Basulto.
Para prevenir molestias y mejorar la calidad del sueño, los especialistas recomiendan mantener una rutina de descanso regular, evitar posturas prolongadas durante el día y elegir superficies que entreguen un soporte adecuado a la columna. También es importante mantener una temperatura confortable en el dormitorio y realizar actividad física suave que ayude a reducir la tensión muscular. “Entender la relación entre el sueño y el dolor es clave, porque ambos factores se influyen mutuamente. Mejorar los hábitos de descanso puede tener un impacto directo no solo en cómo dormimos, sino también en cómo se siente el cuerpo durante el día”, concluye Basulto.
