Cómo adaptar el dormitorio al frío para dormir mejor
Cómo adaptar el dormitorio al frío para dormir mejor
Cómo adaptar el dormitorio al frío para dormir mejor
- Especialista advierte que la temperatura y ventilación del ambiente son claves para un buen descanso durante los meses fríos.
- Ajustes en el dormitorio pueden mejorar la calidad del sueño y reducir despertares nocturnos.
Con la próxima llegada del invierno y la baja en las temperaturas, dormir bien puede volverse más desafiante. El frío no solo influye en la sensación de confort, sino también en cómo el cuerpo logra conciliar y mantener el sueño. Por eso, adaptar el dormitorio a esta temporada es esencial para asegurar un descanso reparador.
Diversos estudios han demostrado que la temperatura del ambiente juega un rol fundamental en la calidad del sueño. Según la Fundación Nacional del Sueño, el rango ideal para dormir se sitúa entre los 15 y 19°C, ya que permite que el cuerpo reduzca su temperatura interna, un proceso necesario para iniciar el descanso. Cuando el dormitorio está demasiado frío o caliente, este equilibrio se altera, lo que puede generar más despertares nocturnos y un sueño menos profundo.
“El entorno en el que dormimos tiene un impacto directo en la calidad del descanso. En otoño e invierno, muchas veces se tiende a sobrecalentar los espacios o a abrigarse en exceso, lo que puede interferir con los ciclos naturales del sueño”, explica Regina Basulto, especialista en productos del sueño de Emma Colchones.
Además de la temperatura, la ventilación del dormitorio es un factor clave que suele pasarse por alto. Mantener espacios cerrados durante largos periodos puede afectar la calidad del aire, aumentando la concentración de dióxido de carbono (CO₂) y reduciendo los niveles de oxígeno, lo que se asocia a un sueño más fragmentado y menos reparador. A esto se suman otros factores estacionales, como el menor ingreso de luz natural y el aumento del tiempo en espacios interiores.
“Dormir bien no depende solo de las horas, sino también de las condiciones del entorno. Un dormitorio bien ventilado permite mantener una adecuada calidad del aire, lo que favorece un descanso más profundo y continuo”, agrega Basulto.
Para mejorar el descanso durante la temporada de frío, la especialista recomienda aplicar algunos ajustes técnicos y también evaluar los elementos del dormitorio:
- Mantener una temperatura estable entre 15 y 19°C, evitando cambios bruscos durante la noche.
- Ventilar la habitación al menos 10 a 15 minutos al día, idealmente en la mañana, para renovar el aire y reducir la acumulación de CO₂.
- Evitar el uso continuo de calefacción durante la noche o regularla a niveles moderados para no resecar el ambiente.
- Utilizar ropa de cama en capas, como plumones o mantas, que permitan ajustar la sensación térmica sin sobrecalentar el cuerpo.
- Priorizar materiales transpirables en colchones, almohadas y sábanas, que permitan conservar el calor sin afectar la ventilación del cuerpo.
- Mantener una humedad relativa entre 40% y 60%, lo que ayuda a evitar resequedad en vías respiratorias y mejora la calidad del sueño.
“La mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño para un buen funcionamiento físico y cognitivo. Con el frío, es común que las rutinas se desordenen por la menor exposición a luz natural, pero mantener horarios regulares para acostarse y despertarse es clave para evitar fatiga y somnolencia durante el día”, concluye Basulto.
